Camilo, el Dictador

Después de cien años, Roma volvería a enfrentarse contra los etruscos en una nueva guerra..Una vez más, los romanos habían sitiado la ciudad de Veyes, pero no lograban conquistarla. Conoceremos estos sucesos y la leyenda de la estatua que se movió sola.

El Senado nombró Dictador a Camilo, que hizo el firme propósito de tomar Veyes antes de terminar su mandato de seis meses. Para estimular a la tropa les prometió buena parte del botín a los que colaboraran en tomar la ciudad.

Por otro lado ofreció toda clase de sacrificios a los dioses y les prometió traerles de Veyes regalos para sus templos.

Para sorprender a los etruscos, Camilo ordenó cavar un túnel hasta la plaza central de la ciudad de Veyes. Los hombres trabajaron incansablemente día y noche hasta completar el trabajo con éxito.

Cuando Camilo dio la señal acordada, una parte del ejército atacó las murallas y otros se deslizaron por el túnel hasta el corazón de la ciudad provocando un efecto sorpresa entre los etruscos.

Los etruscos, confundidos, no tuvieron otra opción que rendirse ante los romanos.

Los habitantes fueron vendidos como esclavos y todas las riquezas fueron trasladadas a Roma.

Para cumplir lo prometido a los dioses, ordenó que todo el contenido de los templos etruscos fuera trasladado a los templos romanos. Con sumo cuidado, se vaciaron las cámaras de los santuarios, se embalaron estatuas y tesoros y se dispusieron gran cantidad de carros para el traslado de tan importantes objetos.

Cuenta la leyenda, que cuando se dispuso el traslado de la estatua de Juno, la diosa protectora de la ciudad de Veyes, antes de entrar al templo, los jóvenes encargados de su traslado se vistieron con inmaculadas túnicas blancas e hicieron abluciones.

La estatua era enorme y entre ellos discutían sobre la mejor manera de transportarla.

En ese momento, uno de los jóvenes se dirigió a la diosa y le pegunto: -Diosa de los cielos ¿Quieres ir a Roma? Y ante la mirada atónita de los presentes, la estatua movió la cabeza asintiendo.

A pesar del enorme tamaño de la estatua, les resultó liviana y el transporte muy sencillo.

Parece que la diosa quería conocer Roma y les ayudó a completar su tarea.

Luego de tomar Veyes, Camilo decidió asolar otra ciudad etrusca, Faleria.

Camilo preparó a su ejército y decidió sitiar la ciudad esperando que sus habitantes se rindieran, pero el tiempo transcurría y Camilo no lograba cumplir su objetivo.

En la ciudad de Faleria, había un maestro que tenía la sana costumbre de llevar a sus alumnos de excursión fuera de la ciudad. Estos jóvenes pertenecían a familias nobles y respetables de Faleria.

Un día soleado sacó a los jóvenes a pasear más lejos que de costumbre, hasta el mismo campamento romano. Una vez allí, se presentó ante Camilo diciendo:- Puedes tener la ciudad de Faleria cuando lo desees. Mis alumnos son hijos de familias prominentes y si los tomas de rehén, la ciudad será tuya.

Camilo se sorprendió ante esa propuesta tan vil y en lugar de aceptarla, les proporcionó varas a sus alumnos para que lo golpearan mientras lo llevaban de regreso a su ciudad.

Cuando en Faleria se enteraron de lo ocurrido, los etruscos pensaron que Camilo era un hombre honorable y justo ya que bien podía haber aceptado la propuesta del maestro, logrando una fácil victoria pero mantuvo sus principios éticos. Entonces decidieron firmar un tratado de paz con Roma.

La fama de Camilo duró un tiempo pero luego las cosas no marcharon bien y decidió exhilarse por su cuenta en Ardia.

Los romanos tuvieron un tiempo de tranquilidad pero pronto la calma fue interrumpida por nuevo peligro: Los galos venían avanzando sobre la península itálica arrasando sin piedad a cuantos se interpusieran en su camino.

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