Como Rómulo desapareció repentinamente, los romanos no sabÃan quien serÃa el sucesor al trono.
Los sabinos, querÃan un gobernante sabino, pero los romanos no podÃan soportar la idea de ser gobernados por alguien que no fuera romano.
Estas discusiones beneficiaron a los pueblos vecinos, que aprovechando la falta de un gobernante que pusiera orden en la región, comenzaron a arrebatar tierras y ganados de sabinos y romanos.
Los Senadores determinaron que el pueblo debÃa elegir un rey cuanto antes y el senado lo ratificarÃa mas tarde.
Buscaron candidatos durante mucho tiempo y el más apropiado por sus condiciones de hombre piadoso y sabio era Numa Pompilio. Trataron de convencer a Numa con muchos argumentos, pero el no quiso aceptar el cargo. A pesar de su negativa, propusieron su nombre ante el Senado y sus miembros lo aprobaron por unanimidad.
Al ver Numa que no tenÃa escapatoria, pidió que se consultara a un intérprete de presagios o a un augur. El augur llegó hasta el Capitolio y oró ante Júpiter pidiéndole una señal para ratificar a Numa como gobernante de Roma. De repente, una bandada de buitres cruzó el cielo volando tal como habÃa ocurrido con Rómulo.
Interpretaron esto como una señal positiva y Numa se vio obligado a aceptar el cargo.
Numa levantó un templo al dios Jano, que era el dios de las puertas y las entradas.
Ese templo tenÃa dos puertas enormes. Si estaban abiertas era señal de que habÃa un conflicto y si estaban cerradas, indicaba que el conflicto estaba terminado.
Numa celebró tratados de Paz con los pueblos vecinos y las puertas del templo permanecieron cerradas durante su reinado.
Como Numa era un hombre piadoso, enseñó a su pueblo la manera de rendir culto a los dioses creando un calendario donde separó los dÃas Fastos, que quiere decir felices, de los Nefastos que quiere decir desgraciados.
Dice la Leyenda que Numa tenÃa poderes mágicos y que en una oportunidad, en que tenÃa invitados a un Banquete y este no se preparó a tiempo, las mesas se llenaron por arte de magia con los más exquisitos manjares y los más delicados vinos.
Numa Pompilio era más un sacerdote que un rey. Por eso creo Colegios Sacerdotales. El de los Flamines, Augures, Salios, Feciales, PontÃfices y el de las Vestales.
Como Numa conocÃa esta situación y sabÃa que era difÃcil para un rey, instituyó el cargo de PontÃfice. El PontÃfice se debÃa dedicar en forma exclusiva al culto de los dioses y a las festividades religiosas.

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